La imagen-tiempo directa es el fantasma que siempre acosó al cine, pero se necesitaba el cine moderno para dar un cuerpo a ese fantasma. Esta imagen es virtual, opuestamente a la actualidad de la imagen-movimiento. No obstante, que lo virtual se oponga a lo actual no significa que se oponga a lo real, al contrario. Hasta se podrá decir que la imagen-tiempo supone el montaje tanto como lo hacía la representación indirecta. Pero el montaje ha cambiado de sentido, cobra una nueva función: en lugar de recaer sobre las imágenes-movimiento, de las que desprende una imagen indirecta del tiempo, recae sobre la imagen-tiempo desprendiendo de ella las relaciones de tiempo de las que el movimiento aberrante no hace más que depender. Según un término de Lapoujade, el montaje se ha vuelto “mostraje”.
martes, 18 de enero de 2011
Efeméride deleuzeana
Algún día el siglo será deleuzeano, y habrá más gusto por lo difícil. Tal día como hoy en el año 1924, en París, Gilles Deleuze le abrió los ojos al mundo por primera vez (valga la ambigüedad de la frase).
La imagen-tiempo directa es el fantasma que siempre acosó al cine, pero se necesitaba el cine moderno para dar un cuerpo a ese fantasma. Esta imagen es virtual, opuestamente a la actualidad de la imagen-movimiento. No obstante, que lo virtual se oponga a lo actual no significa que se oponga a lo real, al contrario. Hasta se podrá decir que la imagen-tiempo supone el montaje tanto como lo hacía la representación indirecta. Pero el montaje ha cambiado de sentido, cobra una nueva función: en lugar de recaer sobre las imágenes-movimiento, de las que desprende una imagen indirecta del tiempo, recae sobre la imagen-tiempo desprendiendo de ella las relaciones de tiempo de las que el movimiento aberrante no hace más que depender. Según un término de Lapoujade, el montaje se ha vuelto “mostraje”.
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domingo, 16 de enero de 2011
Prisionero, digo, película 163: A clockwork orange
A C. Aguirre, quien se atrevió conmigo.
La vi, por fin la vi. Basta de esfuerzos sobrehumanos para no hacer evidente lo que sin duda era un vacío en mi formación (¿historia? ¿vida?... ¿sensibilidad?). Créanme que llegó un punto en que mi tonta verguenza de quedar como ignorante fue superada por el fastidio de tener que convencer al otro del hecho, intentar explicarle, explicarme por qué coño no la había visto.
La verdad es que, antes de hablar del film en sí, una de las cosas que más me sorprendió es cómo las culturas que se desarrollan alrededor de equiz objeto pueden terminar hablando de cualquier otra cosa menos del mismo. "La naranja mecánica" no sólo me generó el respeto esperado sino que de hecho disfruté verla, cosa que estaba definitivamente lejos de toda expectativa. Para muestra un botón, sólo con poner el nombre de la película en google-imágenes, ya se ve como hay un culto GIGANTE a la primera parte, al Alex DeLarge vestido de psico. Pensé, y me atrevo decir que a cualquiera que no la haya visto quizás le pasaría igual, que toda la película era eso: ¿gore es que le dicen? Bueno, una película de pathos, pathos y más pathos.
Pero no, me complace decir que no es sólo el testimonio ingenuo de mi papá ya no se hacen películas tan ácidas como antes, dígame "La naranja mecánica..."; que seguró sucedió lo que con The Dark Knight: En la memoria popular, por no decir populista, o POP, a modo de apócope, se quedó sólo el Guasón, repentinamente llamado colectivamente por los venezolanos The Joker... Quizás sea algo así como una debilidad por los personajes que encarnan la anarkía muchas veces añorada ¿quién no quiere explotar cosas disfrazado...?
Ver esta película del primer año de los setenta, producida, escrita y dirigida por Stanley Kubrick me puso los pelos de punta más que por las noches del cuarteto de psicópatas, por la artificialidad extrema de sus días, la simetría insoportablemente disimulada de sus fotos, el concreto, el agua sucia, los bosques secos, con menos vida que la impuesta en los espacios centrados en el diseño y nada más.
La sensación de que nunca vería algún índice de naturaleza, sino humanidad bordeada de más humanidad:
Los colores del mundo real se ven realmente vivos en la pantalla dice Alex, que fue obligado por máquinas a mantener los ojos abiertos para ver artificio sin la libertad para parpadear que yo afortunadamente sí tuve.
A modo de hacer resonar la campana y no hablar más de lo mismo, me pareció interesante cómo se estiran y retuercen las formas, me gusta pensar en ela stética y espíritu de la década anterior todavía haciendo de las suyas. Incluso la belleza de Malcom McDowell se retuerce. Se retuercen convenciones de la moda.
En estos momentos me gusta pensar la película como un flujo de reflexiones, homenajes y demás a la creación moderna, no sólo a nivel temático sino cinematográfico.
En fin, que quiera decir aún más, me parece una buena excusa para dejar de decir. Más, me refiero, que dos retazos; el primero de una de mis partes favoritas del film y el segundo de la madrugada de la noche en que la vi entre dormido y despierto (mientras ecribo esto, me dan ganas de verla de nuevo, disfrutarla, pensarla):
Padre: Escoger, el chico no puede escoger (...) el miedo al dolor lo llevó a ese acto grotesco de humillación propia. Su insinceridad se veía claramente. Él deja de ser un malhechor, también deja se ser una criatura capaz de selección moral.
Ministro: padre, esas son sutilezas...
Pedro: La naranja juega con mis límites.
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sábado, 15 de enero de 2011
Efeméride basiyélmica
Aparentemente, tal día como hoy, en el 1605, hace cuatrocientos cinco años se publicó la primera parte de, con nombre y apellido, El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha de Miguel de Cervantes, a mano de Juan de la Cuesta, dios olímpico de los editores ya que se convierte en el libro más leído después de la biblia.
Y así, así... Siglos después:
Terry Gilliam se pierde en la mancha.
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martes, 11 de enero de 2011
133. "The philosophy of time travel" en el 2011
A E. Cazal y I. Corona
Sí, Donnie Darko, la primera película del año. Ya había comenzado a verla meses atrás con algunos amigos, pero en esa oportunidad por más que luché sucumbí al sueño, y dormido me sobresaltaba con los golpes de la música, increíblemente creepy como vieron o verán.
Antes de escribir sabía más o menos qué iba a decir pero al toparme con este verso de una canción del soundtrack (que suena, debo decir, mientras escribo) Going nowhere, going nowhere, recordé la sensación de vacío ligado con nostalgia que experimenté durante la película. Similar a la que se siente en las carreteras en el preciso momento en el que olvidamos que venimos y vamos a un lugar. Cuando nos distendemos en la nada y se nos enfrían las manos, pero presente la memoria sentimos algo que parece cálido... ¿no es como así?
No me atrevía a ver la película porque como he testimoniado anteriormente mi miedo a entrar (penetrar) parecía haberse agudizado causando en mí un rechazo a todo lo que prometiera sacudirme. No me estoy autoflagelando, no siempre estamos dispuestos, y eso puede ser válido. Y sí, ésta me sacudió... con su sabor en la boca googleé la película a ver qué conseguía, y hallé sobre todo exhautivas explicaciones de su trama, y como un antivirus, un comentario en la cual el director Richard Kelly decía que parte del poder del film era no sobre-explicar nada, y mantener el misterio, legitimarlo.
Sin embargo, aunque no pueda dejar de sentirme invasivo, intruso, admito que un poco antes de hallar ese comentario, leí una explicación en wikipedia que afortunadamente resultó ser del mismo director donde habla de los fenómenos del film que se describen en el libro ficticio "The philosophy of time travel":
"A medianoche, el Universo Tangencial se separa del Universo Primario, gracias a la aparición de un Artefacto, representado por un Motor de avión. Los Universos Tangenciales son inestables y generalmente colapsan en menos de un mes, llevándose el Universo Primario consigo..."
Seguí y me topé con una entrevista donde Jack Gyllenhaal, protagonista del film, que, y hagamos el paréntesis más largo de la historia de la bici (desempeña una brillante actuación de un adolescente de deiciséis años enfermo mentalmente, o enfermo de lucidez, ingenuo, desgarbado, a veces espeluznantemente maquiavélico y con un lenguaje corporal que daba la sensación de que estaba incómodo en él, de que es un extranjero en su cuerpo), lo describe, al film, como un viaje del que nadie puede sacar conclusiones objetivas. Es así, aquí con "mad world" sonando entiendo que es una película hermosa y que no necesita de más nada.
Si no la han visto, se las recomiendo. Es una película escrita y dirigida por el mismo hombre, lo cual particularmente siempre me resulta interesante, tiene un muy buen reparto de actores encarnando papeles extraños si los comparamos con el resto de su carrera. Excelente música que reinvindica a cualquiera con los ochenta. Grandes momentos de reflexión sobre el absurdo de la vida, una lectura inteligente de la escena del psicólogo, entre otras cosas. He aquí el trailer:
Why are you wearing that stupid man suit?
Canción en curso: Mad world de Tears for fear versionado por Michael Andrews.
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P.P.N.D "Cinema"
lunes, 1 de noviembre de 2010
Mi computadora explotó
Por fin vuelvo a tener computadora. Cuando vi Julie & Julia nunca vi una escena en el que el proyecto de la blogger fuese suspendido "hasta nuevo aviso por fallas técnicas". El monitor primero se mostró sintomático: de un día para otro decidió emular una versión de la fiebre amarilla. Sólo que fue azul. Justo como si hubiese puesto un cuadro de celofán en la pantalla de ese color... Después murió una madrugada. El técnico fue el que notó que no tenía pulso, que jamás volvería a enceder. El azul, entonces, no fue precisamente síntoma, fue despedida. Preludio del negro.
Se despidió con azul, en vez de con la mano o con un pañuelo, como gente de puerto. Sí... Antes, una semana antes decidí comprimir archivos y en vez de zip, bajé una versión "de prueba" e, ignorante debo decir, una gama de virus que iban desde la tuberculosis hasta el VIH.
Sí, mi compu explotó.
Entre eso, el trabajo (consecuencia directa del PROYECTO PARA NO DORMIRNOS DEDAL que contaré luego no sé cómo), los deberes de la universidad y LA CONTIGENCIA. Me he olvidado un poco de mí mismo, y me fastidia pensar que algunos pueden regocijarse al ver cómo la admito... Ay no importa, lo que sea. Sólo sé que al olvidarme de mí, se me fue la bici de las manos justo cuando pensé que había vuelto. No me excuso, cumplo la promesa: contar hasta lo que averguenza. Es mejor eso que hacerse el loco.
Son tan pocas, tan pocas las pelis que he visto, además...
Son tan pocas, tan pocas las pelis que he visto, además...
Supongo que el Pedro que usó su cuerpo y alma como catapulta para lanzar su bici se asustó un poco. Es cierto. No he visto las películas por miedo a no poder con más mundos... ¿Cobardía? ¿Procrastinación? Miedo a entrar, a pisar enter.
Eso mezclado con un falso sentido práctico, así chimbo como de administrador, abogado (hablamos de imágenes aquí, no de profesiones. No se ofendan por favor que no es mi intención ni mucho menos). Ese que consiste en evitar sentir un poco para funcionar... Tonterías para el estar, en vez de tonterías para el ser.
Sin embargo como dicen por ahí: "La vida es para los que penetran en ella".
Canción en curso: Algún día de Julieta Venegas.
Canción en curso: Algún día de Julieta Venegas.
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De la bici
domingo, 15 de agosto de 2010
4. Total Eclipse
Esta película de 1995 de la directora polaca Agnieszka Holland entró en la lista porque me llamó mucho la atención como su existencia es un tabú. Es decir, en las dos escuelas de Letras de la Capital nadie habla de una película de los poetas Arthur Rimbaud y Paul Verlaine... Me imaginé un concilio en las alcantarillas de la ciudad donde todos los profesores de Letras se reunieron en estricto secreto para jurar solemnemente no comentar la película nunca, nunca, NUNCA...
No, mentira. Hablemos, hablemos, para empezar hay que recordar que la película es ficción, que no es cien por ciento biográfica. Está basada en una obra de
Christopher Hampton, quien es a su vez el que escribe el guión. Éste desarrolla la historia a partir de la correspondencia y los poemas
escritos durante la relación amorosa de Verlaine y Rimbaud.
Puedo decir con cierto temor a que me deshereden ciertos profesores que me gustó, y debo morderme la lengua con respecto a la actuación de Leonardo Dicaprio (Arthur Rimbaud), fue brillante. La de David Thewlis (Paul Verlaine) como siempre, me incomodó, lo volví a sentir desbordado. Es interesante la lectura -relectura- de la imagen del ser poeta. "La poesía es revolución" dice por ahí Octavio Paz. El personaje de Rimbaud respiraba en cada escena revolución. Le era un asunto vital, cada gesto emulaba, a mí parecer, versos extraños, incomodantes. En algunos momentos me recordaba a algún personaje habitante de El país de las maravillas, y el resto del mundo a Alicia, frustrado ante la presencia de un ser tan extraño e impredecible.
Por ello, el vestuario, la belleza de la actriz Romane Bohringer (la esposa de Verlaine), vale la pena verla.
No haré ningún comentario, en cambio, sobre la barba de Verlaine al principio. Sólo diré que, como dice un amigo, el pacto ficcional es frágil.
Canción en curso: Song for my father de Horace Silver.
Imágenes: capturas de la película Total Eclipse.
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