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lunes, 1 de noviembre de 2010

Mi computadora explotó

Por fin vuelvo a tener computadora. Cuando vi Julie & Julia nunca vi una escena en el que el proyecto de la blogger fuese suspendido "hasta nuevo aviso por fallas técnicas". El monitor primero se mostró sintomático: de un día para otro decidió emular una versión de la fiebre amarilla. Sólo que fue azul. Justo como si hubiese puesto un cuadro de celofán en la pantalla de ese color... Después murió una madrugada. El técnico fue el que notó que no tenía pulso, que jamás volvería a enceder. El azul, entonces, no fue precisamente síntoma, fue despedida. Preludio del negro. 

Se despidió con azul, en vez de con la mano o con un pañuelo, como gente de puerto. Sí... Antes, una semana antes decidí comprimir archivos y en vez de zip, bajé una versión "de prueba" e, ignorante debo decir, una gama de virus que iban desde la tuberculosis hasta el VIH. Sí, mi compu explotó.

Entre eso, el trabajo (consecuencia directa del PROYECTO PARA NO DORMIRNOS DEDAL que contaré luego no sé cómo), los deberes de la universidad y LA CONTIGENCIA. Me he olvidado un poco de mí mismo, y me fastidia pensar que algunos pueden regocijarse al ver cómo la admito... Ay no importa, lo que sea. Sólo sé que al olvidarme de mí, se me fue la bici de las manos justo cuando pensé que había vuelto. No me excuso, cumplo la promesa: contar hasta lo que averguenza. Es mejor eso que hacerse el loco. 

Son tan pocas, tan pocas las pelis que he visto, además...

Supongo que el Pedro que usó su cuerpo y alma como catapulta para lanzar su bici se asustó un poco. Es cierto. No he visto las películas por miedo a no poder con más mundos... ¿Cobardía? ¿Procrastinación? Miedo a entrar, a pisar enter.
Eso mezclado con un falso sentido práctico, así chimbo como de administrador, abogado (hablamos de imágenes aquí, no de profesiones. No se ofendan por favor que no es mi intención ni mucho menos). Ese que consiste en evitar sentir un poco para funcionar... Tonterías para el estar, en vez de tonterías para el ser. 

Sin embargo como dicen por ahí: "La vida es para los que penetran en ella".

Canción en curso: Algún día de Julieta Venegas.

viernes, 13 de agosto de 2010

"Pedro está retomando lo de la bici"

                                                              A David H. 
   
   Lo más difícil de distanciarse de un amigo es volver ¿cómo vuelves? Me recuerda a eso que dice Malte en sus cuadernos acerca de lo tonto que le parece contarle a alguien que se está transformando, cuando precisamente no es el mismo de antes. 
    ¿Se entendió el párrafo anterior? Tengo mucho tiempo sin redactar... quizás luego hablemos de eso. Sólo me recuerda, dejo en claro que no me sabe igual. Es decir, aún me reconozco volando en una bicicleta alada con cara de pendejo, sólo que como dicen nuestras amigas de Sabia vida Savia, a veces ella, la bici, baja a tocar la tierra. 
    Regreso con cariño de un estudio precedido por vuelos muy, muy altos, que me alejaron de este blog. Tuve que morder algunas nubes (quizás más de la cuenta) y no contarle a nadie. Luego bajar, y guardármelo también. Allí, regido por las leyes terrenales se me engancharon a la ropa esas premisas (o consignas) tipo "no tengo tiempo", o "mi vida depende de esa calificación"... Regreso a afrontar mi fracaso. 
   He escrito mucho, muy diferente a mí parecer a lo que es redactar. No he visto muchas películas, no. He cosido mucho, mucho, sí. Las pequeñas libreticas en las que bosquejeaba embriones de versos se acabaron. Las hojas, quiero decir. Así mismo todo lo que he escrito últimamente se ha repartido en los inconclusos cuadernos del terrible semestre pasado. No parece un problema, pero me siento un poco desmembrado, como debe sentirse la imagen de un rompecabeza desarmado. Además, metí tantas materias, que el interés literario del principio poco a poco se fue evaporando dejándole lugar sólo a la angustia de lo que llaman "ansiedad cultural" o no-sé-qué-vaina fáustica, como lo llama mi amigo Daniel P.A. En verdad no fue tan malo, pero me desmoralizó en ciertos asuntos. Por ahí dicen que soy "susceptible al elogio" (quién sabe qué diablos significa eso). 

    El Proyecto Para-No-Dormirnos del año que se quedó dormido esperando a su coescritora, el llamado "Dedal", dedicado a la moda y al diseño fue sorprendentemente el que me raptó en estos meses de ausenciá. Pronto hablaré de Picopinto design, proyecto de diseño de cintillos, tocados y cosas para la cabeza en el cual trabajo junto con mi novia (PUBLICIDAD, sólo jodo).
    Con respecto a la lista de películas, el cine, la cosa. Ay... el cine... Mi televisor murió y el DVD que tenía prestado (prestado, prestado no como el pote de silicón del Centro de estudiante, que era "medio robao" y no precisamente para dárselo a los pobres) me lo pidieron de vuelta. Eso, mezclado con un miedo extremo a ver películas o leer libros que me tocaran teclas desafinadas e hipersensibilizadas a causa de ingerir tanta nube llevó a Persona de Bergman a empolvarse junto a otras en mi cuarto. Sin embargo, he podido ver algunas...
    Debo decir que lo de andar comiendo nubes fue necesario, no obstante, aconsejo no pensar tanto y mucho menos vigilar los pensamientos. Es mejor no ser santo inquisidor (por no decir exorcista) de sí mismo. Esto me alejó de varios amigos, incluyendo la bici y sus ganas de enseñarme a tocar la imagen con tres dedos, uno literario, otro cinematográfico y el otro, con dedal, de costurero. Si no me hubiese distanciado, ausentado en ciertos momentos quizás hubiese estado más tranquilo. 

    Ausencia... No sé si realmente llegué a irme, pero sí sé que guardé silencio. Hubo cosas que no supe cómo decir, porque no supe como acomodar en mí. Acomodar en el sentido de buscarle puesto y, bueno, me contradije: escondí el error en vez de aprovecharlo. Antes, aquí, escribían varios ciclistas. Puedo entender ahora que nos costó mucho coincidir para organizarnos y la bici cayó por peso. 
    Pido disculpas, sé que algunos se decepcionaron mucho, deben saber, sin embargo, que esto no afecta de ninguna manera nuestra amistad. 

    "Pedro está retomando lo de la bici". En esos términos esto no funciona. Las sensibilidades vibran, las necesidades expresivas no paran de cambiar. Aunque el mundo siempre le pele las mismas costuras. 


GRACIAS de todo corazón a Daniela Guglielmetti y Gabriela Lovera  autoras del libro que inspiró a este blog Sabia vida savia por ese regalo tan bonito y gratificante. Un poema ilustrado o, como solíamos subrayar, una ilustración poética dedicada a la Bicicleta alada (si le dan click verán la imagen lo suficientemente grande para leer el poema).

canción en curso: Fruto real de Hector Buitrago.

viernes, 9 de abril de 2010

NUEVOS CICLISTAS [Por Pedro Ignacio]

Imaginantes:

    He tenido ciertos problemas con la lista de películas del Proyecto-Para-No-Dormirnos Cinema. Escoger entre tantas, ordenar por director, buscar las fechas, ver los trailers ha sido un trabajo duro, si no fuese por la emoción que dejan los trailers, estoy seguro que hubiese abandonado el proyecto, porque pa’ más ñapa, me quedé sin DVD. 

   Por otro lado, El Proyecto Dedal está en un período de incubación, necesitando además más aves que lo empollen. En fin, decíamos en la publicación anterior que buscamos dinámicas de publicación no limitantes para que todos, ciclistas e invitados, podamos ser publicados sin saturarlos a ustedes. Por otro lado, también estamos trabajando en mejorar el diseño del blog. 
   
Queridos, lectores, están más que invitados a opinar, comentar, donar, empollar, a participar de la manera que más les provoque. No tengan miedo, equivocarse aquí es el tema, no el peligro.

    Hace unas semanas publicamos los primeros artículos de “Por el camino de…” a cargo de Sofía y “Una de muchas…” por Bryan, es un gusto para mí presentar dos nuevas secciones: la primera, del mundo de la cocina a cargo de una amiga muy querida que quiere comerse el mundo, Natalia, “Delantal de Sueños”, y, el segundo, “Efemérides” una ventana a las fechas de la historia del arte y la sensibilidad, a cargo de Ness, a quien admiro por su diligencia humanista y su disciplina casi samurai.  A continuación su presentación, más abajo pueden apreciar la primera fecha que celebramos.

Les desea suerte, 

Pedro I., el Editor. 


P.D: Pronto estaremos publicando más ciclistas. Cualquier cosa pueden escribirnos a bicicletalada@gmail.com. 

Nota: ambas fotos son de nuestro primer Domingo de Bicicleta, como llamamos a las reuniones de los articulistas de la Bicicleta Alada. la pantalla de lámpara que tenemos arriba Aiko, abajo mi persona, es  el sombrero que nos otorga el derecho de palabra en las reuniones.

viernes, 26 de marzo de 2010

Por el camino de... [por Sofía]

   Todo este asunto comienza con Pedro –el primero en subirse a la bicicleta, su creador- tomándose un chocolate caliente en mi casa y comiendo una galleta rellena de cerezas (presto una atención neurótica a los pequeños detalles porque de ellos trata este texto). Cierra los ojos para concentrarse mejor en el sabor y se le relaja el rostro: desde que llegó ha estado tenso, “tendrá algo que contarme”, pienso.

   Cuando abre de nuevo los ojos, los clava en la mesa. Me dice algo así como “estas vacaciones he estado… escribiendo poesía”. Se hace un silencio incómodo, eterno. No sé qué decir… yo he escrito muy pocos poemas y siempre los desecho. No me atrevo aún con la poesía, no de frente: lo he intentado… le he pasado cerca, la he rozado. Pero decir que se ha escrito poesía “durante las vacaciones” se traduce en que uno ha dedicado ese tiempo a descarnarse poquito a poco, con constancia y valentía. Yo, casi siempre, funciono como los gatos: si algo me duele, me largo de allí. Punto.

   Pedro continúa: “quiero tener como una bitácora… un registro de mi (no recuerdo si usó progreso, proceso…). Quiero crear un blog y estoy buscando colaboradores. Mi idea es esta:…” y me suelta nombres y proyectos. El punto es escribir relajando un poco los miembros, sin la rigidez académica, hablando de esas cosas que pueden despertar en nosotros todo un tren de ideas, de sentimientos y sensaciones, aunque sean cosas pequeñitas, como una taza de chocolate a mediodía con galletas rellenas de cereza. Ese tipo de cosas suceden todo el tiempo, pero yo, al menos, casi nunca me siento a registrarlas. Pura y absoluta pereza mental. Camino narrando, pensando en lo que escribiré: la cosa es que nunca lo escribo. Por eso me agradó tanto la idea de la bicicleta. Con esa idea de compromiso, me dije, me obligaré a mi misma a escribir. Exacto: esto es, en principio, un compromiso conmigo… pero me engañaré pensando que alguien espera mi texto -que es, en realidad, completamente prescindible, inútil-, que él ayudará a dar cuerpo a un proyecto, aunque haya muchos otros, seguramente mejores, con los que se irá ensamblando la bicicleta. Pero me aferraré a esta idea, aún habiendo admitido mi autoengaño. Diré “tengo que escribir para la bicicleta”, aunque pueda volar sin mí… y, entonces, escribiré, por fin, lo que he pospuesto por tanto tiempo: el registro de eso que se ha dado en llamar “pequeños placeres”. Corrijamos: no es el placer lo pequeño, o el sufrimiento; lo pequeño es aquello que los desencadena. El olor de la tierra mojada en mi pueblo, cuando llueve, me puede mantener de buen humor todo el día; esa misma lluvia, en algunas zonas de Caracas, me entristece: hace ver la ciudad más gris, más sucia, cuando el agua se resbala sin poder limpiar la mugre, cuando termina por volverse ella misma mugre. En un libro que estoy leyendo ahora se dice que el agua que corre por las paredes grises hace ver las casas como si lloraran, ha de ser por eso que me dan ganas de llorar, de llorar con ellas.

   Pero no quiero hablarles de lluvias tristes; quisiera, por el contrario, que mi primer pedaleo fuese la historia de alguna de esas pequeñas experiencias felices: justo hoy en el camino a la universidad y en medio del calor, que suele ponerme de mal humor, veo cómo los árboles han tomado tonos naranjas, ocres… las calles están llenas de hojas muertas y, cuando sopla fuerte el viento, caen hojitas diminutas, amarillas… Todo se ve anaranjado –hay una árbol seco frente a un edificio de ladrillos- y escucho una canción en francés en mi iPod. Doble placer: ver las hojas y entender la canción, así, de repente, sin ningún esfuerzo, cuando antes sonaba como a japonés. Comienzo a reírme sola. Al principio me da pena y luego no me importa, uno tiene derecho a reír solo, a saltar solo, a bailar solo, si se siente con ganas. Con mi risa le digo a los demás: rían también… o jódanse. Tengo una cinta amarilla en el cabello y una sensación amarilla en el cuerpo. Eso: rían, rían o jódanse. Un señor me da los buenos días, dice que es barato dar los buenos días y que es sabroso dárselos a las “señoritas lindas”. Me guardo el halago para colgármelo en la orejas cuando algún malandro me grite una obscenidad: yo sólo escucharé “señorita linda” y veré hojas secas en el asfalto, aunque no las haya.

   Creo que más o menos de eso se trata esto, de que hasta la piedrita más pequeña se marque en las ruedas de la bici, al pedalear. Sentir en las ruedas, sentir en la piel. Ruedas, piel, pedaleos… en el orden que quieran. Yo sólo espero poder compartir mis experiencias de viaje, fisgonear en las experiencias de los demás ciclistas.

   Acabo de quitarle las ruedas de apoyo a mi bici y tengo un camino pintado delante. Me aferro fuerte al manubrio y monto el pie derecho en el pedal, con cuidado, porque se tambalea un poco. Respiro. Ahora, si no arranco, me caigo, así que mejor me apuro. Empujo el pedal con todo, comienzo a moverme. Aún no tengo la fuerza para tomar vuelo, pero estoy ansiosa. Seguro podré hacerlo después de una o dos ronchas en las rodillas.

Nos vemos en las nubes.

                                                                                                                            Sofía

viernes, 26 de febrero de 2010

Proyecto Para-no-dormirnos "Litera"

   El artista se forja en ese perpetuo ir y venir de sí mismo a los demás; equidistante entre la belleza, sin la cual no puede vivir, y la comunidad, de la cual no puede desprenderse. Por eso los verdaderos artistas no desdeñan nada; se obligan a comprender en vez de juzgar, y sin han de tomar un partido en este mundo, este sólo puede ser el de una sociedad en la que, según la gran frase de Nietzsche, no ha de reinar el juez sino el creador, sea trabajador o intelectual. Por lo mismo, el papel del escritor es inseparable de difíciles deberes. Por definición, no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren. (Fragmento del discurso de Albert Camus al recibir el premio Nobel de Literatura). 

   Existe cierta esencia inmaterial que recorre las venas de una pintura, que nos quema el cuerpo de un verso, que toma los miembros de un bailarín para secarnos la garganta en la inconmensurable sensación de que no estamos solos. Nuestras más grandes locuras encuentran el hombro de un amigo, y la vida verdadera y libertaria vuela en amplias avenidas. Encontramos un hogar. 
   Caminar sus recámaras, bajar su sótano para subir al ático es un trabajo difícil. Pero a veces (recordando palabras de una profesora), ese libro inentendible, escrito en lenguas de otras dimensiones es el que necesitamos. Y sudamos intentando entender teóricos y pensadores, cometemos el error de sentirnos tontos o de culpar al libro “eso está escrito en chino”. Si elegimos percibir esa cierta esencia en el arte y en la vida, debemos dejarnos respirar para no aburrirnos en esa exigencia titánica a nosotros mismo. Saboreemos la ignorancia, no busquemos tragarnos el mundo, poco a poco todo… De lo contrario nunca podremos dejarnos escribir o crear obras de arte, esos recipientes que contienen la dicha esencia, alma del mundo. 

   ¿Que somos complejos? Escogimos serlo cuando tejimos nuestra patología, allá en el estallido del origen, cuando la palabra se conocía en nosotros sólo como el punto medio entre nuestra sensorialidad y el universo. Lo escogimos porque preferimos vivir la vida de las cosas posibles, del aliento, de la solidaridad, de eso que llaman justicia. Sólo me resta daros las gracias, desde el fondo de mi corazón, y haceros públicamente, en prenda de personal gratitud, la misma y vieja promesa de felicidad que cada verdadero artista se hace a sí mismo, silenciosamente, todos los días (concluye Camus su discurso). 
   Debemos aceptar las consecuencias del camino que tejimos. Si hay que escribir mal por toda una vida, muchos escribirán bien por nosotros ¿nobles hombres no nacieron luego de Don Quijote? 

   Este proyecto Para-no-dormirnos Litera consiste en crear un monumento a la mesura que nos mantenga alejados del lado oscuro de la fuerza. Un espacio para compartir encuentros literarios de cualquier grado, como una bitácora de viaje por las letras. Pero sobretodo será un monumento para animarnos, para oxigenarnos, para sacarnos de la ansiedad cultural y recordarnos aquello que es verdad y libertad en la literatura, sin connotaciones que destruyan la humanidad y el humanismo. 

   Es el proyecto principal de la Bicicleta alada porque ella salió de un cuaderno para escribir poesía. Es una Litera sin colchones, es para-no-dormirnos, pero servirá de casita, de atalaya, de barco para navegar el océano del 2010.

Nota:la primera foto es de la página del cuadernillo de notas donde aparecieron por primera vez las palabras "bicicleta alada";la segunda  es una foto de uno de los lugares donde se pensó más al respecto: Cafe Più, en colinas de Bello Monte.

Para-no-dormirnos "Cinema"

    ¿Cuántas películas tememos morir sin ver? La historia del cine es amplia, pero considero que la historia de la sensibilidad cinematográfica es más grande aun. Cuando ganamos cierto instinto para saber que nos moverá y que no, el asunto del cine puede facilitarse o ponerse más complicado. Podemos buscar sólo lo cómodo, aquel donde podemos sentarnos porque conocemos el final con sólo ver el afiche promocional, pasar la vida huyendo de películas que sabemos que nos pondrá el corazón de cabeza. 

    Y allí la sensibilidad se muere de hambre pidiendo ensancharse con esas que marcaron a una abuela o a un profesor de filosofía. Con esos nombres que son constante referencia de toda conversación del alma… 

    Ha llegado la hora de escucharla: propongo el reto de armar una lista de 200 películas que hayan cambiado la historia de la sensibilidad con el fin de siempre, inspirarnos y no dormirnos. Dicha lista será resultado de encuestas a imaginantes cercanos y queridos sobre las películas que amasaron su sensibilidad. Cabe destacar que es muy posible que una que otra no corresponda con la idea de “buen cine”.

Nota: la imagen es de la película de Charlie Chaplin "El chico".

Proyecto Para-no-dormirnos "Dedal"

    Alguien dijo que Cocó Chanel vistió las mujeres por fuera y a la literatura le toca vestirlas por dentro. Me gusta esa lectura antropológica de la moda. Esa que no atosiga y viste la libertad porque corresponde al humano y no al revés como un enorme Polifemo al que hay que obedecer. 

    A muchos, nos ha costado legitimar el gusto por la prenda en un mundo intelectual lleno de nociones de piedra que aunque humanistas fácilmente dejan muchas existencias por fuera, las castigan y las callan como una vergüenza. Es que están acostumbrados a aniquilar muchas naturalezas con el adjetivillo, ya vacuo, “superficial”. Un profesor dijo una vez que un poeta debe saber, conocer el lado oscuro de un objeto y nos hizo esta pregunta “¿cuántas palabras se hallan detrás de ese suéter?”, por otro lado Albert Camus, insiste en que el artista no debe negar nada. Y existen gustos, acercamientos afectivos al objeto que son tan despojados y puros como la desnudez de Adán y Eva. 

    Hoy en día sin duda, se halla en el vestir una institución de la expresión. Este Proyecto, consiste primordialmente en hacer lecturas realistas de la moda y sus tendencias. Comentaremos revistas como “Vogue” y estudiaremos los lenguajes que lavamos en lavadora. También para-no-dormirnos le pondremos a los dedos sombreros de dedal porque intentaremos hacer nuestra propia ropa, documentando cada torpeza y error, para también llevarlos puestos con el orgullo de un pavo real.

Nota: la imagen es un retrato de Cocó Chanel.

jueves, 25 de febrero de 2010

Fecundación (Origen y dinámica de la Bicicleta)

   Este blog poco tiene que ver con el LCD (elecedé), a excepción, quizás, de los colores que podemos encontrar cuando se vive bicicletaladamente. Esto último, por la inevitable asociación del dibujo de una bicicleta con el efecto alado de dicha sustancia. 
    Esto empezó a suceder por los primeros días de enero, cuando tuve la dicha de encontrarme con una película más que inspiradora, “Julie & Julia” para abrir mi mundo en una epifanía (o “estefanía”, como llaman dos amigas al fenómeno): al internalizar, digerir realmente la idea de que la vida puede ser más búsqueda que encuentros, más peregrinación que Oasis, podemos dejar que el bosquejo adquiera el valor que merece. La experiencia allí incluye el presente y aprende a respirar los instantes con todos sus detalles… 

   Muchos sobrevivimos gracias a una sensibilidad que puede hallarlos y ofrecerles un buen camarote en el barco de la existencia. Es como unos lentes de esos 3D, con un cristal de papel celofán verde y otro rojo, con uno para encontrar y el otro para legitimar, dar nueva vida. No se trata necesariamente de un talento, sino más bien de un talante. 
   ¿Dónde encontré esto en la película? Pues en el mero hecho de otorgarle validez a un blog que nace sólo para durar un año y nada más que un año, como The Julie/Julia Project, porque legitima la idea de una revista, libro, novela, poema concebido desde el presente para el presente de un año, como un ensayo y error. En fin, apuntar únicamente a lo definitivo, al oasis, puede ser dañino y generar frustración como el proyecto de Julie anterior, terminar una novela. Recordemos que también existe en la historia de la sensibilidad, la pincelada impresionista con su dulce percance. 

   La Bicicleta tiene varios blogs y revistas predecesores, pero siempre se ahogaban en el vértigo de plantearse inmortales incluso antes de nacer, lo cual se convertía en un contrato de esclavitud por tiempo indefinido para su creador. Pero para aquel momento, no contaba con esa noción de que a veces el buen verso surge concebido como un experimento. 
   Esta revista de papel maché, por tanto, sólo se plantea sobrevolar las latitudes de los diez meses restantes de este año. Su tour de la France será el 2010. Que nos quede claro (cuando termine el año, veremos qué pasa, pero por ahora no pensemos en eso). Tenemos un plazo definido… 
   ...Julie Powell se propuso cocinar no sé qué cuantas recetas de la famosa chef Julia Child. Nosotros nos proponemos a llevar a cabo en el dicho plazo los que bautizaremos Proyectos Para-no-dormirnos. Retos y oficios del ocio con la magnífica finalidad de inspirarnos constantemente durante el año, para vivir, escribir, componer, dirigir, pintar, actuar, bailar mejor y, lo más importante, con más ganas.
    
   Además la Bici será un espacio para documentar la vida cotidiana de la imaginación o la imaginación de la vida cotidiana, con artículos, secciones de artistas e imaginantes residenciados que llamaremos ciclistas. 


   En fin, somos territorio de estructuración, formación y arquitectura de las nuevas geografías. 

Un salón de baile para los detalles de la vida. 
Un sánduche para sus lectores, sus interpretadores y traductores, luego de un arduo día de trabajo.

Nota: la primera imagen fue el primer dibujo de la bicicleta, el bosquejo es el segundo.

miércoles, 24 de febrero de 2010

El despegue o poética de la Bicicleta alada

   Según Wikipedia todapoderosa, la bicicleta es un vehículo de dos ruedas, que suelen ser del mismo tamaño y dispuestas en línea. Sirve para el transporte, gracias a la fuerza que se ejerce sobre los pedales, ésta se transmite al piñón de la rueda trasera a través de una cadena de eslabones planos y así se produce el movimiento. La paternidad de la bicicleta se le atribuye al barón Carl von Drais, inventor alemán. Su rudimentario artefacto, creado alrededor de 1817, se impulsaba apoyando los pies alternativamente sobre el suelo.
Introducida en el siglo XIX en Europa, tuvo un impacto considerable en la historia, tanto en la cultura como en la industria. En la actualidad hay alrededor de 800 millones de bicicletas en el mundo (la mayor parte de ellas en China), bien como medio de transporte principal, bien como vehículo de ocio. Sí, pero ¿y cuando tiene alas?


   Acabo de salir de una ducha larga. Sin demasiada culpa (por la escasez de agua) porque la verdad es que no me había bañado en tres días o algo así. Desde niño, tengo la costumbre, o más bien tradición, de dejar de bañarme días antes de una fecha especial, para que cuando llegue, lo hago y pueda sentirme más limpio que nunca, preparado, dispuesto, como se sentiría un lienzo en blanco a punto de jugar paintball.
   Mientras tanto, la mesa mayor de la casa ha estado cubierta de libros, cuadernos y dibujos, cosa que no debe ser de mucho agrado para mi abuela, quien encuentra gustoso reservarse lo que piensa pero sí mirarme con incomodidad.
   Y esa es la segunda razón más importante porque la que no recogeré el desorden. Recordará, amigo imaginante, haber mordido una manzana de esas rojas, grandes que resulta estar podrida por dentro, de esas que aunque la escupa parece tatuarse en su lengua. He llegado a pensar que en ese instante, aun con la manzana en la mano, podemos ver ciertas cosas con más claridad.
   Al soltarla y dejarla rodar hasta perderse colina abajo, cuando nos empinamos una botella de brandi en un intento por exterminar el mal sabor, luego, es que esa lucidez se diluye y puede convertirse en pulsión imaginaria o poética, esa que vive usted.


   Una amiga bailarina poeta, uno de esos seres cuya sensibilidad los viste y los reviste, apropósito de la Bicicleta, dijo algo como esto “sí, ya lo onírico, lo imaginativo no está ahora lanzado a un desierto, allá a las afueras como sucedía en la era surrealista”. Y aquí, creo yo, que todos los imaginantes de este mundo debemos agradecer infinitamente a Daniela Guglielmetti, Maria Gabriela Montero Lovera y a su Sabia vida savia (gran poemario ilustrado o ilustración poetizada, un tesoro editorial de nuestra década) ¿por qué? Por darle un nombre a esos
nuevos aires en un experimento en el cual dos palabras que parecieron irreconciliables, copulan “irrealismo pragmático”.


   El irrealismo ahora puede ser pragmático. No es necesario cerrar los ojos para montar una bicicleta alada. Claro “si el sueño de la razón produce monstruos” también el sueño de la cotidianidad puede. Por eso es que Daniela y Gabriela hicieron del “irrealismo pragmático”, un manual. Un libro de iniciación para aquellos que deseen respirar estos aires. Justo como un libro de caballería, de donde lo jóvenes medievales aprendían ética y moral (no moralismos, verdadera formación de humanidad y humanismo). Somos jóvenes muchos los de esta era, lo cual llena de sentido la creación de un manual para sobrevivirla y entenderla.
   Este libro, además, nace como una resolución solidaria de unas amigas para animar a otra que se hallaba en crisis. Me gusta el arte que se sabe constructor de éticas de vida, y que son himno de solidaridad. Al filtrarse el arte en la rutina vivimos el irrealismo pragmático para legitimar, por ejemplo, que la mesa esté desordenada y permanezca así para ser un motivo para mi abuela, igual que la rosa pintada de azul de la canción. Es que no siempre tiene que ser una rosa…

  Y allí, la mencionada lucidez, amigos, que nos permite que la manzana imaginaria ruede desde las faldas de la colina hasta nuestros pies, y aun sabiendo que está podrida, queramos morderla de nuevo porque sabe generar pulsión poética, realismo pragmático, real vida.

   Esa vida que está por encima de todo, porque nada está por encima de ella.

  En la cual el sufrimiento no es necesariamente un estigma, y la felicidad no es boba. Esa vida en la que podemos manejar una bicicleta y soltar su manubrio desplegando los brazos como alas, e imaginar que volamos.

   Es la vida concebida como una bicicleta alada. “Bicicleta alada” son nuestras dos palabras que copulan para, por ejemplo, otorgarle la posibilidad de vuelo, de ser poesía a unos párrafos de Wikipedia, otros amigos en crisis.
  Así bautizaremos este barco, esta casa de té, esta almohada, estos nuevos aires. Hoy es su despegue, por eso mi baño especial, por eso la mesa mayor es un collage de ideas, y permanecerá así, hasta que se requiera. Aunque pueda traer más consecuencias que miradas incómodas…

Recuerde que un imaginante tiene que hacer lo que un imaginante tiene que hacer.

Sea bienvenido.

¡Despega Bicicleta! ¡pedalea hasta el fin de año!




Notas: Las imágenes son ilustraciones de Sabia vida savia.